Lo más importante es la proximidad, el tamaño y otros factores vinculados al individuo como una movilidad reducida, edad avanzada, los niños pequeños o una mala salud. En Europa se recomienda que cada ciudadano debería tener a menos de 300m de su domicilio una superficie verde de más de 5000m2 para que se garantice la accesibilidad y la potencialidad de poder realizar un ejercicio mínimo de 30 minutos. Los espacios verdes más grandes pueden ser más importantes para los efectos de salud que los espacios más pequeños, pero no debemos despreciar los espacios verdes de reducido tamaño, incluyendo los cotidianos como las escuelas y jardines de viviendas residenciales o los pocket parks, pues para personas con movilidad reducida o ancianos son fundamentales. Además, en algunos contextos son las únicas soluciones posibles.

Esta es parte de la interesante información que puedes encontrar la recientemente publicada Guía de la infraestructura verde municipal, dirigida a dar respuesta a las necesidades que los responsables municipales tienen para gestionar de forma adecuada la infraestructura verde situada en su ámbito municipal. La guía está destinada a apoyar a los técnicos municipales en las diversas fases del desarrollo de la estrategia y la gestión de la infraestructura verde municipal, tanto urbana como periurbana, abordando aspectos vinculados a los elementos que la componen para potenciar su carácter multifuncional, multiescalar y multisectorial.

Puedes consultar la guía completa AQUÍ.

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